Primera Ley: "El gesto gráfico está sometido a la influencia inmediata del cerebro. El organo que escribe no modifica la forma de aquella, si funciona normalmente yestá lo bastante adaptado a su función"
Segunda Ley: "Cuando uno escribe, el yo está en acción, pero el sentimiento casi inconsiente de esta actuación pasa por alternativas continuas de intensidad y debilidad. Adquiere el máximo de intensidad cunado tiene que realizar un esfuerzo, es decir, en los comienzos, y el mínimo cuando el movimiento de la escritura viene secundado por el impulso adquirido, o sea, en los finales"
El grafólogo se interesa principalmente en los comienzos de las palabras para tratar de descubrir el carácter de quien las ha escrito. Por el contrario, el perito calígrafo debe concentrar su atención en los finales, donde el automatismo de los movimientos es mucho más sensible. El comienzo de las palabras delata el esfuerzo de disimulo o de imitación. La obra del falsificador es claramente mejor en las primeras líneas del texto, ya que al final interviene la fatiga y la pérdida de la atención favorece el retorno de los automatismos.
Tercera Ley: "No se puede modificar voluntariamente en un momento dado la escritura natural mas que dejando en su trazado la señal del esfuerzo realizado para lograr el cambio" "La marca del esfuerzo para obtener un cambio, detención brusca, gancho, afilamiento, rotura, desviación, etc., pueden confundirse a simple vista con la señal de una distracción, de una ligera interrupción del redactado o de una incertidumbre de ánimo, pero existe desde el momento que hay una intervención momentánea de la voluntad"
Esta ley constituye el fundamento mismo de la peritación. El perito aprecia facilmente la sinceridad de un escrito e incluso sabe distinguir las porciones disfrazadas de las que no lo han sido.
Cuarta Ley: "El que escribe en circunstancias en que el acto de escribir es particularmente difícil, traza instintivamente, o bien formas de letras que le son más habituales, o bien formas más sencillas y fáciles de construir"
Segunda Ley: "Cuando uno escribe, el yo está en acción, pero el sentimiento casi inconsiente de esta actuación pasa por alternativas continuas de intensidad y debilidad. Adquiere el máximo de intensidad cunado tiene que realizar un esfuerzo, es decir, en los comienzos, y el mínimo cuando el movimiento de la escritura viene secundado por el impulso adquirido, o sea, en los finales"
El grafólogo se interesa principalmente en los comienzos de las palabras para tratar de descubrir el carácter de quien las ha escrito. Por el contrario, el perito calígrafo debe concentrar su atención en los finales, donde el automatismo de los movimientos es mucho más sensible. El comienzo de las palabras delata el esfuerzo de disimulo o de imitación. La obra del falsificador es claramente mejor en las primeras líneas del texto, ya que al final interviene la fatiga y la pérdida de la atención favorece el retorno de los automatismos.
Tercera Ley: "No se puede modificar voluntariamente en un momento dado la escritura natural mas que dejando en su trazado la señal del esfuerzo realizado para lograr el cambio" "La marca del esfuerzo para obtener un cambio, detención brusca, gancho, afilamiento, rotura, desviación, etc., pueden confundirse a simple vista con la señal de una distracción, de una ligera interrupción del redactado o de una incertidumbre de ánimo, pero existe desde el momento que hay una intervención momentánea de la voluntad"
Esta ley constituye el fundamento mismo de la peritación. El perito aprecia facilmente la sinceridad de un escrito e incluso sabe distinguir las porciones disfrazadas de las que no lo han sido.
Cuarta Ley: "El que escribe en circunstancias en que el acto de escribir es particularmente difícil, traza instintivamente, o bien formas de letras que le son más habituales, o bien formas más sencillas y fáciles de construir"
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